18 de febrero de 2014

La lora de Jacinto


Por: Armando Rodríguez Jaramillo. Miembro de número de la Academia de Historia del Quindío.
Publicado en el diario La Crónica del Quindío, 11 de agosto de 2009

Jacinto Baena Botero, nacido en Abejorral, vendió sus propiedades en Antioquia y compró La Secreta y La Lora, fincas ubicadas al sur de Armenia y en Cajamarca, en lo alto de la cordillera. Una vez establecido, cuando apenas despuntaba el siglo XX, Jacinto mandó por sus padres, Jesús Antonio y María Manuela, y detrás de ellos se vinieron sus doce hermanos.

Para esa época el camino real del Quindío o camino nacional entre Ibagué, Salento y Cartago eclipsaba y una nueva ruta se abría entre Ibagué y Armenia de la que el geógrafo Agustín Codazzi, con mirada visionaria, escribiera en 1858 lo siguiente: "Para la pronta comunicación con el Valle del Cauca es factible un camino carretero al través de la montaña del Quindío desviándose de la ruta que hoy está en uso para ir a Cartago […]. Este inmejorable camino carretero no será más largo qua la desesperante vía de herradura en uso, que jamás podrá conservarse en buen estado, […]. Por el camino que indico […] los viajeros irían en coche desde Bogotá hasta Cartago, y de allí a Popayán por un ferrocarril que recorrerán nuestros nietos.”

12 de febrero de 2014

Crimen de Celedonio Martínez, inicio de una noche negra para el periodismo del Quindío

Periodista Celedonio Matínez
Acevedo
Por: Miguel Ángel Rojas Árias. Miembro de número de la Academia de Historia del Quindío.
Publicado en el diario La Crónica del Quindío, 09 de febrero de 2014.

El 10 de octubre de 1959, después de leer su editorial, titulado Silencio, el periodista Celedonio Martínez Acevedo se quedó sentado, llorando, frente al micrófono del noticiero Radio Gaceta, espacio que se transmitía por la emisora Voz de Armenia.

Martínez hablaba del asesinato de 19 personas en el paraje de Planadas, en jurisdicción de Calarcá, a manos del bandolero Efraín González.

El periodista Germán Gómez Ospina, su amigo y compañero en Radio Gaceta, contó mucho tiempo después: “La cuadrilla de Efraín González fue la responsable de la espantosa matanza. Más tarde, en la finca El Diamante, en jurisdicción del municipio de Circasia, diría Efraín González cuando trataba de vender un revólver: ‘Con este repasé a los 19 de Planadas y ni siquiera se me recalentó’.

7 de febrero de 2014

El gran terremoto de Tumaco - Esmeraldas

Hace cien años
EL GRAN TERREMOTO DE TUMACO - ESMERALDAS,
31 DE ENERO DE 1906

Tomado de Espinosa, A., 2012. Enciclopedia de Desastres Naturales Históricos de Colombia, volumen 5. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales – Universidad del Quindío. 1999 p. +  Banco de Historia Sísmica de Colombia (Banco interactivo de sismos sentidos en Colombia entre 1550 y 2000). Edición electrónica, Bogotá.


El 31 de enero de 2006  se cumplió el centenario del único sismo colombiano que ha recibido el calificativo de gran terremoto, el terremoto de Tumaco. En el momento en que ocurrió fue el de mayor energía liberada en la historia del mundo y desde entonces menos de diez eventos lo han superado. En realidad su epicentro estuvo localizado en el Océano Pacífico relativamente lejos de la costa colombiana, a unos docientos kilómetros de Tumaco, y más cerca de la ciudad ecuatoriana de Esmeraldas.  En el vecino país es conocido como el Terremoto de Esmeraldas pero las publicaciones sismológicas a nivel mundial lo señalan como el Gran terremoto de Colombia (Scheu, 1911) ó como el Terremoto Colombiano del 31 de enero de 1906 (Rudolph y Szcirtes, 1912). En los estudios más recientes hemos convenido llamarlo el Terremoto de Tumaco – Esmeraldas (ver volumen 2 de la Enciclopedia).

3 de febrero de 2014

Carta del Presidente de la Academia de Historia del Quindío a El Tiempo

Señor Director de EL TIEMPO

          El justo reconocimiento que se hace en su editorial de hoy (Repatriando las estatuas 31-01-2014) en torno a la devolución de las esculturas de San Agustín, podría extenderse de nuevo hacia la reclamación que hemos venido haciendo sobre el Tesoro de los Quimbayas (del cual se ocupó positivamente este mismo espacio editorial hace unos años).

          Así como moralmente es indiscutible el derecho que nos asiste a los nacionales en este reclamo, es asimismo inexplicable el silencio de los últimos tres gobiernos en hacerle un guiño al Estado español en este sentido. Según algunos funcionarios de la Cancillería fue un regalo. ¿Será un dogma que los regalos no se devuelven porque parecería un desaire al obsequioso? Entonces que se le reproche a los norteamericanos la devolución que hicieron a la India de unas esculturas del siglo XI que tenían; o que se le pidan explicaciones a la Unesco por detenerse a estudiar la responsabilidad penal en la devolución del patrimonio de Mali.

          Dado que los objetos de la orfebrería quimbaya entraron en efecto al tesoro de la Nación, y de allí salieron sin permiso, esa responsabilidad está pendiente. No obstante, esperamos que la diplomacia sea más consecuente que un lío jurisdiccional y que finalmente el gobierno actual tenga el valor de redimir lo que es de todos los colombianos.

Cordialmente,

Jaime Lopera
Presidente de la Academia de Historia del Quindío