Salento: 173 años


Panorámica del municipio de Salento en los 
años 20 del siglo XX
La Academia de Historia del Quindío saluda a los habitantes del municipio de Salento (Padre del Quindío) por la celebración de los 173 años de su fundación.

Editorial del diario La Crónica del Quindío del 05 de enero de 2015

Nota: ¿173 años de Salento? 
Los años de Salento, según un acuerdo del concejo, no el acta de fundación del pueblo, son 173. ¿Por qué? Porque el concejo decidió que Salento debería de contar sus años desde que el presidente Pedro Alcántara Herrán decretó la creación de la Colonia Penal de Boquía, en julio, no en enero, de 1842, y no desde el acta de fundación de La Aldea de Nueva Salento, en 1865. Caprichos de la política, que cambia la historia. Si nos apegamos a esta, Salento cumpliría este año, en agosto, 150 años. Que en verdad deberían de celebrarse, como el sesquicentenario de la fundación de la Aldea de Nueva Salento.

Una historia que todavía no se ha contado en toda su extensión.

Hoy se celebran los 173 años de Salento, que en realidad son de Boquía, pero su vida política administrativa no empezó un 5 de enero, sino un 15 de julio con un decreto presidencial, pero se oficializó un 20 de agosto con el acta de fundación.

No queda duda, Salento tuvo sus orígenes en Boquía. Hay tres decretos presidenciales, entre 1830 y 1842 que promueven el asentamiento humano en el Camino Nacional, Paso del Quindío, que se pueden considerar la génesis de la Colonización de la región. El primero de esos decretos fue expedido por Simón Bolívar en febrero de 1830, después de pasar por Boquía el 5 de enero de ese año. El segundo lo produjo el presidente Francisco de Paula Santander, el 26 de mayo de 1835. Y el definitivo para el inicio del poblamiento fue expedido por el presidente Pedro Alcántara Herrán el 15 de julio de 1842, que ordena crear la Colonia Penal de Boquía. Con la creación de la colonia penal llegan los funcionarios del gobierno a dirigirla, casi todos provenientes de Cartago, y luego los condenados, que deberían de prestar el servicio de arreglo del camino, como lo hicieron con la instalación de dos tambos: uno en la propia orilla de la quebrada Boquía, y otro en la parte más alta, cerca de Toche.

El caserío de Boquía es pues, uno de los sitios más antiguos del Eje Cafetero. Este vocablo pertenece a la cultura indígena que habitó el lugar y parece que se refiere a la esposa de un jefe de la tribu Tataquí, perteneciente a la misma tradición lingüística de los Quindíos. Este sitio fue siempre un lugar de descanso en el denominado Camino del Quindío, construido por los aborígenes para comunicarse con las comunidades de la sabana cundi-boyacense y Popayán cuando aún no habían sido fundados estos pueblos por los españoles. También se constituyó en sitio de apoyo de los primeros viajeros en los siglos XVII, XVIII y XIX, entre ellos los científicos de la Expedición Botánica. Fue paso obligado de los funcionarios de la corona española, presidentes, oidores y tropas realistas. En 1830, el 5 de enero, el Libertador Simón Bolívar pernoctó en una tienda de campaña, al parecer en el sitio que hoy tiene el nombre de Mapica. Es por esta razón que hoy se celebra la fundación de Salento.

Iglesia principal de Salento llamada
 Nuestra Señora del Carmen de 
Salento - 1934
Un año después de fundada Boquía, se trasladaron a ella los pobladores de una aldea llamada Buriticá que se había establecido a orillas del río Barbas. Los presos eran obligados a arreglar y hacerle mantenimiento al Camino del Quindío, pero cuando cumplieron sus penas se quedaron en la región en actividades de cultivo de la tierra en conjunto con los primeros fundadores. Mucho tiempo después, en el año de 1851, obligados por las continuas crecientes del río, los colonos hicieron un nuevo asentamiento con el nombre de Barcinales, y luego, en 1865, crearon la población Nueva Salento, lugar del hoy municipio quindiano con el mismo nombre.

Boquía es la génesis del poblamiento del Quindío. Sus moradores cultivaban trigo y cebada, además de maíz y otros productos de pan coger.


Existía por tanto, según nos lo dice don Heliodoro Peña en su ‘Geografía e historia del Quindío’, un molino hidráulico ubicado a orillas de la quebrada Boquía, cuyas piezas aún existen dispersas en varias propiedades rurales. En esa misma zona existe todavía la infraestructura abandonada del ferrocarril que nunca llegó a la región. Se trata del proyecto del túnel del ferrocarril entre Armenia e Ibagué que se intentó por parte de varios gobiernos desde 1929 y que se abandonó definitivamente en 1949. Sobre la quebrada Boquía aún queda el puente de piedra con sus cuatro arcos salidos del lecho de este cauce. A pocos metros se observan los restos de lo que sería la estación del tren y el viejo caserón de las tropas del Ejército.

Comentarios

  1. Muchas gracias por el artículo. Me ha ilustrado sobre algunos temas importantes a la vez que abre nuevas inquietudes..
    Es posible en que más adelante se pueda documentar algo sobre las aldea de Buriticá y Furatena?

    De nuevo Gracias

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  2. ¿Por Qué ese afán por desconocer los 173 años de Salento? (Editorial del diario La Crónica del Quindío del 05 de enero de 2015 Nota: ¿173 años de Salento?) Los pueblos cambian de ubicación y de nombre de acuerdo a las circunstancia y a los acontecimientos que ocurren a través del tiempo, no necesariamente por capricho de la política. Investigue un poco más y se dará cuenta que son las mismas familias que hacen evolucionar su poblado. ¿Será envidia?

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