NOTA: Texto publicado en La Crónica del Quindío el lunes 29 de junio/ 2026
Cuatro décadas después de su primera edición, la obra de Jaime Lopera Gutiérrez continúa siendo un referente para comprender la historia de la colonización, la formación de Calarcá y el desarrollo del Quindío.
Hace 40 años el Banco de la República llevó a cabo la publicación de uno de los libros más importantes del escritor calarqueño, el exgobernador Jaime Lopera Gutiérrez. En efecto, “LA COLONIZACIÓN DEL QUINDÍO – Apuntes para una monografía del Quindío y Calarcá” fue el mejor regalo para los calarqueños y los quindianos, en el primer centenario de la fundación de la “Villa del Cacique”.
19 años después de la edición de dicha obra, el autor la vio nuevamente publicada en un inserto del libro “CONCEJO DE CALARCÁ 100 AÑOS EN LA HISTORIA” (QUEBECOR WORLD, Bogotá, septiembre de 2005), que el Cabildo de su ciudad publicó para celebrar sus primeros cien años de funcionamiento, lo que se hizo en edición de lujo.
En la introducción de la última parte del bello ejemplar, que trata sobre los hechos históricos y administrativos del Concejo calarqueño, y que tuvo como editor al desaparecido periodista Jairo Olaya Rodríguez, el doctor Jaime Lopera Gutiérrez escribió las siguientes líneas, donde consigna los pormenores de la publicación de 1986, sucedidos antes de ese año.
“…En la actualidad el texto original ha sido ligeramente resumido para efectos de ser publicado por el Concejo de Calarcá con ocasión de su primer centenario, por lo cual he decidido dejar los derechos editoriales del nuevo texto en manos de esta corporación con destino, si así lo desean los miembros de ella, a otras generaciones de mi ciudad.
El propósito original fue la creación de una historia monográfica de la ciudad de Calarcá, y de remate de la región del Quindío, con base en unos borradores que venía acumulando cuando estudiaba en Bogotá. (Joaquín Lópera era gran amigo de Eduardo Isaza y Arango, quien había publicado una primera monografía, “Calarcá en la mano”, en 1934, en algún momento me había impulsado a superar ese trabajo). Así que, apurado por el Banco y por el mensaje paterno, terminé de redactar mis notas y fichas hasta entregar el primer manuscrito al editor; éste, con suma profesionalidad, dio el manuscrito a la lectura de un experto quien debía opinar acerca de su contenido antes de recibir la aprobación definitiva para su publicación y obsequio al municipio.
…Jorge Orlando Melo, un notable escritor a quien el país le debe una muy valiosa investigación histórica, al parecer fue quien revisó todo el documento y entregó varias cuartillas con sus comentarios. Su dictamen fue demoledor: el libro no podía publicarse bajo esas condiciones a menos que se le hicieran unas importantes revisiones que, a su juicio, tal vez ameritarían que el Banco de la República se atreviera en tratar una edición.
Levemente dolido por la crítica, me empeñé largas vigilias para corregir los comentarios que creí acertados, y permanecer con otros que no me convencieron. Debo confesar, sin embargo, que, gracias al historiador Melo, el manuscrito cobró un mejor perfil, mejoró su contenido y sus notas, y le dio forma al libro que finalmente fue entregado al alcalde de mi ciudad.
..Había elegido el título de Quindío, una ciudad dispersa”, aprovechando una enunciación recogida hace tiempo. La definición era, hacia 1970, aplicable al Quindío cuando una ciudad radial, es decir, generativa como Armenia, extendía marcadamente su influencia determinante hacia las altas poblaciones de la provincia. Pero esta frase ya aparecía como peyorativa en la década del ochenta, aunque luego, como se sabe, ha sido la imagen de una realidad circundante donde juegan su papel otras fuerzas económicas y sociales en una interdependencia que se vive cada día más.
…Desde finales del siglo XIX hay varias épocas claramente diferenciadas en la historia quindiana y calarqueña: el asentamiento de los colonos y de la fundación; el origen de los conflictos entre los colonizadores; la aparición de los propietarios arrieristas; el nacimiento y extensión de la industria cafetera; el impacto de los movimientos migratorios sobre la composición social y económica de la zona; y los altibajos en la economía cafetera y sus efectos sobre el desarrollo o estancamiento de la región.
…Pero nuestras investigaciones fueron suspendidas a propósito antes de 1953, cuando el proceso de la violencia enmarcaba la vida de los municipios quindianos en una aciaga etapa que constituyó un ultraje para el porvenir. Porque, además, en ese momento sentía que la sangre de mi padre, sacrificado en el altar del sectarismo, me impedía ser objetivo, aun cuando pueda repetir que la injusticia de su asesinato no la repara sino el olvido”.
El libro, dedicado a su padre Joaquín Lopera Gutiérrez, finalmente fue editado por el Banco de la República en su Departamento Editorial, con un contenido bastante sugestivo. En su portada aparece el famoso grabado del carguero del Quindío, que un dibujante hizo en el siglo XIX. Son 18 capítulos y un epílogo, además de un apéndice estadístico y cuatro páginas finales, dedicadas ellas a una cronología de Calarcá y el Quindío, donde se relacionan hechos históricos sucedidos entre los años 1536 y 1928.
Varias fotografías internas se incluyeron, entre ellas una de las más famosas. Corresponde al fundador de Calarcá, Segundo Henao Patiño (página 104), y que reposa en el archivo fotográfico del historiador calarqueño Carlos Alberto Mora Buitrago.
Roberto Restrepo Ramírez
Académico de Número
Academia de Historia del Quindío

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