22 de enero de 2017

Los Andes del Quindío

Imagen aportada por Norbert Pudzich, Cónsul alemán
 en el departamento de Quindío, del cuadro L
os Andes
 del Quindio del pintor alemán Albert Berg (1825-84)
El paso del Quindío fue vía obligatoria para los conquistadores, exploradores, aventureros y artistas que entraron por el mar Caribe o Venezuela y se dirigían a la costa Pacífica y Suramérica.  Asimismo en el siglo XIX fue el camino de acceso del científico prusiano Alexander von Humboldt (1769-1859) y su equipo para continuar el camino hacia el sur.  La travesía por el Quindío fue documentada por Humboldt, pintores europeos y otros viajeros en cartas, diarios y bocetos de la flora y la fauna de la región andina.

El recorrido del Humboldt entre 1799 y 1804 por territorios que hoy comprenden Venezuela, Colombia, Perú, México y Cuba, y su contribución al estudio de la naturaleza tropical hacen parte de una serie de exposiciones y conferencias organizadas en Nueva York y otras ciudades alemanas para resaltar su aporte y la influencia en el mundo científico y artístico del siglo XIX en Europa y las Américas.  Como resultado del trabajo en coordinación entre museos, instituciones educativas y privadas de los Estados Unidos Y Alemania, la Sociedad de las Américas con sede en Nueva York organizó la exposición Unidad de la naturaleza:  Alexander von Humboldt y las Américas.

Una de las obras que hace parte de la exposición es Los Andes del Quindío de 1872 (22 cm de ancho x 73 cm de largo) del pintor alemán Albert Berg (1825-84).  Como dato curioso es una de las pocas ocasiones en que ha sido puesta a la vista del público en los Estados dentro del contexto del legado de Humboldt.  Está expuesta en conjunto con otros óleos y dibujos de palmas de cera y otras especies vegetales.  Ilustra el paisaje andino y en particular la vegetación y pájaros en lo que podría ser hoy la región de Salento.  La obra, que pertenece la colección privada de Axel Stein en Nueva york, es una pintura al óleo basada en los bocetos que el pintor alemán hizo durante su viaje por el paso del Quindío.  Como muchos pintores europeos y americanos que tuvieron gran influencia de Humboldt, Berg siguió la ruta señalada en sus diarios, en cuyas páginas consignó las impresiones y los sentimientos de rechazo que le producía el hecho que lo cargaran los silleros durante el paso por el Quindío.  Un grabado que muestra el sendero de los silleros por las montañas del Quindío (París, 1810) se ilustra en el libro Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas en América, publicado en inglés en 1849.

No deja de llamar la atención que el paisaje andino quindiano siga siendo tema de estudio y exposiciones internacionales en el contexto de las investigaciones sobre los exploradores, viajeros, científicos y artistas que documentaron el paso por la región.  Es a la vez una gran invitación a la comunidad local y cosmopolita para que examine otras posibilidades del turismo artístico. Traería ventajas incalculables extender la bienvenida a los pintores extranjeros para recuperar temas decimonónicos inspirados en la naturaleza andina, pero desde técnicas y prácticas artísticas contemporáneas.  La escuela de pintura del río Hudson (s.XIX) continúa inspirando a cientos de artistas que visitan durante todo el año el valle y las montañas en el Estado de Nueva York.  Al sur de Francia llevan a los turistas gringos para que se inspiren en la luz, los jardines o lagos que vio Claude Monet.  Valdría la pena volver al paisaje verde pero visto desde el siglo XXI.

Por Alister Ramírez Márquez
Escritor - Nueva York


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