15 de octubre de 2016

Galordonado Carlos Botero Herrera con el Mérito Cultural

Entrevista al compositor quindiano Carlos Botero Herrera realizada por la periodista Lily Dayana Restrepo, publicada por el diario La Crónica del Quindío el 15 de octubre de 2016 bajo el título "Carlos Botero, de las Hadas a la Campesinita Quindiana"con motivo de la distinción Galardón Mérito Cultural que le otorgó la Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia, distinción a la cual se vincula la Academia de Historia del Quindío.

El artista caldense Carlos Botero Herrera, a sus 93 años de edad, se hizo acreedor del galardón Mérito Cultural que otorga la Sociedad de Mejoras Públicas a quienes con su labor artística han enaltecido el nombre de Armenia. 

Este poeta, cantante y compositor, famoso por su más ilustre obra Campesinita quindiana, se alimenta con frutos secos, frutas y verduras, se considera muy serio para escribir, y no le gustan las cosas de doble sentido, ni las malas frases. Cuando escribe “le copia a la naturaleza lo que esta le dicta”. 

Autor del libro Mares de fuego, ganador del Centauro de Oro en Villavicencio y segundo puesto en el Primer Festival de la Canción Colombiana, tiene alrededor de 40 canciones interpretadas por reconocidos artistas del folclor en el país. 

¿De dónde nace esa pasión por las artes?

Bueno eso es genética porque mi madre era cantante, maestra y guitarrista. Yo era el que le llevaba el instrumento, a los 5 años me enseñó una canción que se llama Las Hadas de Jorge Isaac, que me llevó a tener un gran acercamiento.

También, cierto día en Medellín, tuve la oportunidad de escuchar a Tartarín Moreira y a su conjunto, como no podíamos entrar a los bares, nos colgábamos de una chambrana para oír las canciones. En otro lugar viví frente a la casa del dueto Obdulio y Julián y los escuchaba ensayar, y eso me fue animando.

Lo poético si es una cuestión de herencia, yo hago verso, pero yo no me las doy de poeta. Pero lo que yo sí sé que hago bien y me lo han recompensado es la composición. En Armenia empecé a estar más atento con los versos y de allí salió la Campesinita quindiana.

Precisamente, Campesinita quindiana es una de las canciones más emblemáticas que escribió, ¿cómo fue ese proceso de creación del tema?

En La Albania, un bar o fonda de Rubén Salazar, yo llegaba de recorrer otras ciudades y en la tarde me sentaba allí, y me tomaba dos o tres aguardientes. En una estadía de esas, bajaban un cadáver acompañado de varios dolientes y entre ellos, una campesinita quindiana. 
Luego llegó el tema Ausencia. Estas dos canciones se las envié a Carlos Diego en Medellín, un reconocido compositor, a él le gustaron y convirtió una en bambuco y otra en pasillo. Lucho Ramírez grabó Campesinita quindiana y Víctor Hugo Ayala, Ausencia. 

Nació en Caldas, vivió casi 20 años en Medellín y luego se quedó en Armenia, ¿a cuál región le agradece más?

Donde nací nunca me dieron reconocimiento y tampoco me interesa, me pongo a pensar que he llegado hasta acá y he tenido más de lo que merezco. Adoro Medellín, pero a Armenia y estos paisajes, los quiero mucho, porque me asiló y me ayudó con mis dificultades. A Armenia le agradezco inmensamente, y es donde tengo muchos recuerdos muy gratos.

¿Qué lo inspira a hacer sus composiciones?

Muchas cosas, el ambiente en sí, los paisajes, es que yo no soy compositor, yo soy copista, porque todo ya está escrito en la naturaleza. A veces me cuentan ‘x’ cosa y se viene la inspiración, entonces no es sino que coja el primer verso y ahí está. 

Además de componer y cantar también pinta, si tuviera que elegir entre las tres, ¿con cuál se quedaría?

Mi música, porque esta tiene todo, canto, letra, pintura y el aguardiente. Esta es generosa y está para todos los efectos. 


Recibió el pasado jueves el reconocimiento al Mérito Cultural por parte de la Sociedad de Mejoras Públicas, ¿qué significa para usted este galardón?

Todo, inmenso. A mí me han dado varias medallas y resoluciones, pero en realidad, yo no he vivido eso, y mucho menos con Sayco que ahí sigue, ya me dieron el carnet, pero esto no tiene nada de billetes y yo lo que le exijo es que me pague. 

Ha recibido múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera, ¿cuáles son los que más recuerda?

Que me acuerde, tenía 21 medallas y hace algunos años las repartí a todos mis hijos. El primero fue el Cafeto de Oro de La Voz del Comercio, y de ahí para acá está las de la Policía, el Ejército, la Defensa Civil, la Sociedad de Mejoras Públicas, Cafeto de Oro de la alcaldía, también de colegios y entidades. 

¿Actualmente continúa componiendo o a qué se dedica? 

Pero ya, ¿para qué?, ahí como para matar el rato, pero ya no hay casa grabadora. 

¿Cree que le falta algo por hacer o ya está conforme?

Yo no tengo tiempo sino para que me vayan arreglando la cajita, uno tiene que ver que ya no es el ciclo.

¿Se siente entonces satisfecho de una labor cumplida?

Claro porque fui ejecutivo también en la caja de compensación, hice de todo. 

¿Alguno de sus hijos ha seguido su camino?

Ninguno, ellos ya son profesionales en otras áreas, solo un nieto que sí toca guitarra. 

¿Tiene algún proyecto actualmente?

Yo espero ahora es la voluntad de mi Dios, una ventaja es que yo no le tengo miedo a la muerte, es una cosa tan natural como cualquier cosa, y hasta le he cantado también. 

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