Los amateur de la historia

Por Juliana Rendón Yepes (17 años). Estudiante de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad del Quindío. Artículo escrito en labor académica luego de entrevistas que sostuvo con algunos miembros de la AHQ. Armenia, 31 de mayo de 2016



En ciertas ocasiones de mi vida he oído ese refrán que dice así: “El que no conoce la historia, está condenado a repetirla”, ¿Qué tan cierto es esto?, no lo sé; lo que si se es que cada uno de los integrantes de la Academia de Historia del Quindío (AHQ) insisten en lo fundamental que es para cada persona conocer su propia historia... sus raíces, “la historia es importante para andar en un paso más firme en el presente y saber el mejor camino a seguir”. A veces la historia suele percibirse ajena, tal vez por esto no se indaga más sobre ella en el universo de libros, enciclopedias, documentales…que están atentos a enseñar a algún curioso que somos el resultado de miles de años y sucesos.


Camino hacia la residencia del actual Presidente de la AHQ, Jaime Lopera Gutiérrez, quien había especificado qué me podía recibir de 4:00 a 5:00 de la tarde, ni un minuto más. El señor Lopera estudió derecho en la ciudad de Bogotá, pero la mayor parte de su vida la dedica a escribir novelas, ensayos de historia y cuentos como La culpa es de la vaca, entre otros. “Esta es mi biblioteca de historia, en la otra habitación está la de literatura”, dice don Jaime mientras contemplo cada detalle que tiene la habitación. Hay una pintura de Botero enfrente de un gran estante repleto de libros y enciclopedias, calculo más de 200 libros allí. “Usted que es alta, hágame el favor, coja uno de esos tres libros amarillos que hay ahí arriba” me dice;  Postigos: Asomos y presencias literarias, un libro de ensayos literarios e históricos que escribió hace ya varios años. Mientras lo ojeo, don Jaime me lee desde su computador los títulos de los libros que ha escrito, con un tono de complacencia y algo de presunción.


El doctor Lopera fue uno de los fundadores de la Academia de Historia del Quindío en 1980 junto a Jesús Arango Cano y otros más, creada con el fin de estudiar, analizar y preservar la evolución y memoria histórica del departamento. “Todos estamos aquí por gusto, nos gusta lo que hacemos, es como un club” dice Gonzalo Valencia Barrera, secretario de la AHQ. Los integrantes de la academia no esperan algo a cambio de sus conocimientos y aportes, al contrario, su mejor recompensa es  la contribución individual al desarrollo y progreso del Quindío, “todo se basa en el compromiso con la academia y sobre todo, en aportar lo mejor de sí” dice don Gonzalo. Cada aporte de los miembros se da desde la perspectiva de su profesión, por ejemplo, María Eugenia Beltrán, miembro de la academia desde 2009, arquitecta de profesión, concibe que  la memoria histórica está representada en varios de los diseños arquitectónicos de los municipios del Quindío; en su libro Armenia una ciudad de permanente evolución, da a conocer ciertos cambios ocurridos en la ciudad: “Armenia siempre tumbó la Plaza de Bolívar, para hacer otra Plaza de Bolívar…tenemos ocho Plazas de Bolívar diferentes y por eso…no hay memoria histórica”, dice la señora Beltrán con su hablar un poco apresurada.


“Somos de todo menos historiadores” señala Gonzalo Valencia con algo de gracia. Su profesión es economista, en el libro de la Academia, Ensayos de Historia del Quindío (Vol.2), contribuye con su ensayo La Soledad-Alejandría-Quimbaya: La triada centenaria, donde aporta al conocimiento de la historia del municipio de Quimbaya y deja entrever un gusto dedicado al estudio de la memoria del departamento. Uno de los miembros de la Academia, que tiene como segunda profesión estudios en historia, es Miguel Ángel Rojas, licenciado en ciencias sociales, “me gustaría que hubiera una escuela de historia para que se formen profesionales en este campo. La historia de la región no se ha contado en un 10% todavía” me lo dice el señor Rojas con algo de desconsuelo mientras percibo en él un alto sentido de pertenencia regional al hablarme de la historia del departamento, de nuestros antepasados: “en esta región habitaban los Quindíos o Quindos, los Piranaes, los Agua Cabezas; son distintos a los que le enseñan a uno en la escuela… una historia que es poco conocida”.


Dos de los personajes más importantes de la AHQ, y por supuesto del departamento del Quindío, fueron Jesús Arango Cano y Alfonso Valencia Zapata. Ellos tuvieron gran influencia en el departamento por sus conocimientos y escritos sobre historia regional. Arango Cano, hijo de Luis Arango Cardona fundador de La Tebaida, fue el primer presidente que tuvo la AHQ, según lo relata el señor Rojas, además de una autoridad en arqueología al publicar más de 40 libros, entre ellos La Gran Cultura Quimbaya. Su formación universitaria fue en los Estados Unidos y con el paso del tiempo se convirtió en uno de los intelectuales más connotados del departamento: “fue un pionero en la materia histórica del Quindío, abrió el camino para que muchos más nos involucráramos en el camino de la historia” dice don Jaime Lopera, recordado a su colega que falleció en enero de 2015 a sus casi 100 años de edad.

En cambio Alfonso Valencia Zapata no tuvo estudios y su conocimiento lo adquirió con la experiencia que da los años (Según algunos de los integrantes de la AHQ). Valencia Zapata, que fue secretario y vicepresidente de la AHQ, brindó un gran aporte a la academia con su libro Quindío Histórico, donde plasma hechos relevantes del departamento dignos de recordar, “el libro es tan interesante, que en cualquier parte que se abra, uno puede encontrar un tema para empezar a hacer un trabajo de historia… de hecho, yo casi todos mis trabajos de historia los he empezado a partir de ese libro” señala Miguel Ángel Rojas con un aire de admiración hacia el intelectual Valencia; “tuve la oportunidad de ser su amigo… recuerdo cuando lo visitaba en su apartamento, tenía un cuarto donde dormía, los otros dos  cuartos y la sala estaban repletos de libros y documentos…yo creo que por eso vivía solo” menciona mientras mira el techo como si buscara un recuerdo. El señor Alfonso fue un hombre que dedicó gran parte de su vida a recoger documentos, a escribir historia y a hacer periodismo. Desafortunadamente murió arrollado por un automóvil, y como relata Miguel Ángel, “cuando murió tenía guardada en su billetera, la única foto que se conocía del fundador de Armenia Jesús María Ocampo Tigreros, el negativo…y la conservaba en la billetera  ¡imagínate!, en la billetera”.


Actualmente los integrantes de la AHQ se reúnen un día de la última semana de cada mes en el Hotel Bolívar Plaza con el fin de compartir ideas y platicar sobre diferentes asuntos de la academia. La entidad tiene tal grado de connotación en el departamento, que para este 2016 le fue encomendada la tarea de realizar un documental con motivo del Cincuentenario del Quindío, labor que finiquitaron con mucho sentido de pertenencia y dedicación, “somos amateur, aficionados” dice el señor Lopera con cierto grado de satisfacción. Ya son las 4:45 de la tarde y don Jaime mira el reloj, “¿Qué consejo le daría a los Jóvenes?” la pregunta que más me interesa, El consejo que le daría a los jóvenes es que tengan curiosidad por saber en realidad… que es lo que somos”.

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