El martes 11 de julio de 2006 - hace 20 años - la administración municipal de Salento hizo entrega oficial de su nuevo escudo, el cual había sido escogido en un concurso abierto a los proponentes, y tras un año de duración. Cuando se llegó a la decisión final se habían presentado 11 propuestas gráficas, las cuales fueron consideradas por el comité evaluador.
A pesar de la importancia histórica y turística del municipio Padre del Quindío, no contaba dicha municipalidad con un emblema municipal. Por dicha situación, el Concejo Municipal recuperó el Acuerdo número 05 del 29 de julio de 2003,a través del cual se facultaba al alcalde para adoptar el emblema. Ese proceso fue liderado por el antropólogo Herney Zuluaga Soto, quien en ese momento ocupaba la Dirección de Cultura y Turismo Local y como alcaldesa estaba la señora Laura Bedoya de Galvis.
Para seleccionar el diseño ganador se conformó un Comité integrado por un representante del Concejo, uno de la comunidad y otro de la administración local. Ellos fueron asesorados por Solita Lozano de Gómez, la destacada quindiana que había propuesto 40 años atrás los diseños de la bandera y el escudo del departamento.
Se establecieron criterios claros para la elección del nuevo escudo municipal, que tenían que ver con los aspectos identitarios. Y, además, se estableció un requisito fundamental, los participantes debían ser oriundos del municipio.
Al final del proceso, de las propuestas presentadas finalmente fueron tres las seleccionadas. La decisión se produjo el 30 de junio de 2006 y se premió al ganador, el publicista Salentino James Augusto Montealegre Galeano, con dinero y una placa conmemorativa por su trabajo.
En el nuevo escudo, que hoy representa a todas las entidades del Estado, el municipio resalta tres aspectos fundamentales. Son la arquitectura, él valle de Cocora con sus palmas de cera y el templo parroquial.
No obstante un aspecto del diseño - el que tiene que ver con la arquitectura y destaca el balcón - podría prestarse a equivocación histórica. Pues los balcones que ahora engalanan las casas de Salento, Filandia y otros pueblos del Quindío corresponden ya a una tipología colonial. Por ninguna parte se ve destacarse el balcón tradicional, el que idearon los colonos hace más de 100 años. O sea, el que todavía tienen algunas casas del estilo de la colonización en los pueblos más antiguos del Quindío, el cual se destruye sin compasión.
Roberto Restrepo Ramírez
Académico de Número
Academia de Historia del Quindío

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