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El regreso del Tesoro de Los Quimbayas


Editorial del Diario La Crónica del Quindío del 26 de enero de 2016

El Tesoro de los Quimbayas, que salió de dos tumbas indígenas en Filandia, Quindío, en el año de 1891, y viajó por orden del presidente Carlos Holguín Mallarino, a Madrid, en 1892 y se quedó en España, podría regresar a su tierra.

La primera decisión está en manos de la Corte Constitucional colombiana, que ha citado para este jueves 28 de enero la audiencia pública que busca escuchar las distintas partes interesadas en el asunto, para decidir si se obliga al gobierno colombiano a pedir la repatriación de las joyas. Y la segunda y más importante está en el propio gobierno español, si accede a la petición y devuelve el tesoro.

La historia es bastante conocida y durante los últimos 15 días todos los medios de comunicación de Colombia, y algunos de España, se han ocupado del tema. La mayoría de las publicaciones en favor del regreso a Colombia de un tesoro valiosísimo, pues es de las únicas obras orfebres que se conservan casi completas provenientes de las antiguas comunidades indígenas de la América prehispánica.

Casi todas las confecciones orfebres, de gran calidad artística y estética de la América india, desaparecieron, convertidas en lingotes o monedas de oro, como aquellas que yacen en el hundido galeón San José, en el mar Caribe. De aquellas culturas que existieron en América hace más de 2.000 años, se tienen pocas piezas orfebres, aisladas, excepto dos: el gran Tesoro del Señor de Sipán, en Perú, que fue producto del hallazgo arqueológico hace poco, en 1987; y el Tesoro de los Quimbayas, producto de la guaquería en el Quindío, hallado a finales del siglo XIX. 

Su importancia radica en su rareza, su finura y su conservación. El Tesoro está compuesto por 122 piezas y, en realidad, es apenas el 40% del total de piezas que se hallaron en las dos tumbas en el cementerio indígena de la Soledad en Filandia, hoy Quimbaya. Joyas de oro como estas, elaboradas por los indígenas de nuestra zona, fueron encontradas en muchas tumbas por los guaqueros que se diseminaron no solo por el Quindío sino también por el denominado Eje Cafetero.

Existen piezas de esta cultura que estuvo asentada en el Quindío, no solo en España, sino también en Londres, Alemania y Estados Unidos, sin contar las que se tienen en los museos del oro del Banco de la República en Colombia.

La pelea jurídica para la devolución del Tesoro de los Quimbaya la ha dado la Academia de Historia del Quindío, cuyo presidente, Jaime Lopera Gutiérrez, será uno de los ponentes en la audiencia citada por la Corte Constitucional este jueves en Bogotá. Una pelea que completa casi diez años y que apenas ahora puede dar los primeros frutos.

La Academia ha encontrado apoyo en su lucha, especialmente de juristas en Bogotá, pero poco acompañamiento local y regional. 

La decisión final no es fácil vislumbrarla. Sin embargo, sea cual fuere, el hecho de que el tema esté en los medios de comunicación es muy importante para la expansión del cocimiento de las culturas indígenas que habitaron el Quindío, tema que ha sido tratado por algunos antropólogos, pero que aún mantiene muchos secretos, por falta de investigación. 

Hay que aprovechar este momento de expresión nacional sobre el Tesoro de los Quimbayas para revivir la discusión y la investigación sobre el ser humano que había en estas selvas antes de la llegada de los conquistadores. Para reconstruir su historia, a través de los objetos de oro y de cerámica que dejaron, y para incorporarlos como parte de nuestra identidad.

Ahí está el Parque Museo Quimbaya, un símbolo que contiene parte de esa historia y de esa identidad, pero que necesitamos que crezca, en su área física, pero también en sus contenidos museográficos relacionados con los Quimbayas y otras tribus de la región.

Hecho inaplazable, de regresar el Tesoro, pues la Unesco es clara en decir que los tesoros repatriados deben de volver a los lugares de donde salieron, y en el caso de este, debe regresar al Quindío. Y qué mejor lugar que al Parque Museo Quimbaya, remodelado, ampliado y convertido en el mejor sitio para entender y comprender la historia de nuestros antepasados indígenas. 


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